¡Esto es la leche!

Si hay algo que destaca en España sin duda es la gastronomía. Pero claro, la comida no puede ser buena sin que la materia prima sea de calidad, y esto se consigue con grandes marcas que apoyan económicamente a los ganaderos y agricultores. ¿Cómo? ¿Qué eso no existe? Bueno, puede que tenga razón, o al menos lo mismo pensaron los ganaderos asturianos en los años 60, cuando Jesús Sáenz de Miera fundó lo que hoy se conoce como Central Lechera Asturiana.

Historia

En 1967 se crea el Grupo Sindical de Colonización para la captación de socios con el fin de lograr la concesión de una central lechera en Asturias. Dos años después, se concluían las obras de la factoría de Granda, y el presupuesto ascendía a 168 millones de pesetas (1 millón de euros más o menos). Este éxito se debía a los abusos de la industria láctea, Central Lechera Asturiana ya estaba solucionando problemas y creando valor antes de producir. Los propios ganaderos asumieron la producción, la industrialización y la comercialización de leche y sus derivados.

A finales del siglo XX la empresa ya había evolucionado mucho, ya contaba con sus propios camiones, se había convertido en SAT (Sociedad Agraria de Transformación) y ya formaba parte de un grupo lácteo español; CAPSA (Corporación Alimentaria Peñasanta, S.A.).

Cadena de valor

Central Lechera Asturiana es una empresa con una diversificación horizontal y vertical muy alta. Esto significa que produce todo tipo de alimentos lácteos y que en el proceso abarca desde la ganadería hasta la distribución de su producto.

El primer paso es la obtención de la materia prima. Central Lechera Asturiana tiene la mayoría de sus ganaderías en Asturias, y siempre ha intentado diferenciarse con este elemento, presume de utilizar los mejores pastos posibles, elemento que afecta muy positivamente al sabor de su leche.

El segundo punto del proceso es el tratamiento del producto. En sus instalaciones les aplican a sus lácteos los procedimientos necesarios para garantizar su conservación y calidad. Alguno de estos tratamientos son el proceso térmico UHT, un tratamiento a temperaturas ultra-altas que requiere de un esterilizador y de una unidad aséptica. Se utiliza para preservar alimentos con bajo nivel de acidez; o la homogeneización que consiste en hacer los glóbulos de grasa más pequeños para evitar que la grasa se oxide o enrancie tan fácilmente, además evita que se separe de la mezcla de nutrientes y facilita su digestión.

La tercera fase es el envasado, un procedimiento que Central Lechera Asturiana realiza en la misma fábrica en la que se tratan. Envasan sus productos en botellas de plástico, no como otras marcas que lo hacen en tetra briks, consiguiendo una diferenciación con la forma de su recipiente.

Por último, sólo queda el almacenamiento y la distribución. Cómo ya se ha dicho antes la empresa cuenta con camiones propios desde hace mucho, tanto para transportar la leche a las fábricas como para distribuir el producto envasado a supermercados y restaurantes.

Su perpetuación

Central Lechera Asturiana es una de las empresas más fuertes en el sector lácteo y una vez ha conseguido ocupar un lugar ahí ofrecen un producto que siempre se va a necesitar. Los productos lácteos son fundamentales para la dieta básica española, satisfaciendo una necesidad que va a ser permanente.

Aun así, es cierto que el poder de negociación de los clientes es muy elevado debido a la gran cantidad de oferta que existe y al poco margen de maniobra que deja el producto para la diferenciación. Por eso Central Lechera Asturiana intenta diferenciarse como marca, ofreciendo una imagen muy familiar y natural, más allá de diferenciar el producto en sí.

Al final la empresa se creó para solventar un problema que tenían los propios productores, que como no encontraban un desarrollo sostenible para su empresa se inventaron una nueva. Si es que no hay nada como coger la vaca por los cuernos…

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