El presidente del gobierno Pedro Sánchez compadeció el domingo 29 de marzo ante los medios como viene siendo habitual estos días. Pero esta rueda de prensa estaba cargada de tensión debido a la compra de los test sin homologar para el coronavirus.

Existía ya un ambiente de decepción con la forma que está teniendo el gobierno de gestionar esta crisis y decisiones así no ayudan a un pueblo que ve como a héroes a los sanitarios, a la policía y a los militares más que a sus líderes políticos.
La rueda de prensa comenzaba con el usual discurso de Pedro Sánchez, en el que esta vez quiso mandar un mensaje a la Unión Europea. Le exigió a la organización pruebas de su implicación y compromiso con todos los países que la forman, y lo hizo con una frase tan clara como esta: “La Unión Europea debe de estar a la altura de la situación y no defraudar a los ciudadanos”.
Después llegó el turno de las preguntas de los medios, la Cadena Ser le preguntó por la necesidad de nuevas medidas de contención y el presidente fue claro. Afirmó que se debía de elegir entre cerrar todas las actividades económicas que no fuesen totalmente necesarias o habilitar espacios para que se siguiesen desarrollando estos negocios de la manera más segura posible, y confirmó que el gobierno se había decantado por esta segunda opción. Además, anunció una nueva medida, anticipar las jornadas festivas de semana santa para que en lugar de cerrar la actividad económica los trabajadores puedan beneficiarse de un permiso retribuido recuperable, lo que significaría que cobrarían las horas que van a tener que trabajar más adelante. Aclaró que esto se hacía en ese momento y no antes porque la llegada de la Semana Santa ayudará a frenar la actividad de manera progresiva.
También le preguntó la Cope por estas medidas, refiriéndose a si se iban a endurecer. Pedro Sánchez aseguró que ya eran lo bastante estrictas, y también declaró la esperanza del gobierno en que las dos semanas que quedan de la prórroga del Estado de alarma para luchar contra la pandemia permitan reducir de manera mucho mas acusada el número de infectados.
La rueda de prensa se cerró con una pregunta de El Independiente sobre el tema estrella, los test comprados a china. La realidad es que el presidente intentó rodear a la pregunta arrojando datos como que en España se producen entre 15.000 y 20.000 test al día o que se han destinado mas de 628 millones de euros del dinero de los recursos públicos de los ciudadanos. Pero no pudo esquivar más el tema y acabo defendiéndose con la siguiente frase: «Fíjese si somos garantistas que cuando compramos las cosas el Instituto Carlos III garantiza que esos test cumplen con la normativa de su eficacia. En este caso se han devuelto al proveedor y se va a suministrar otro tipo de test con las suficientes garantías como para poder ser realizado».
Así termino la rueda de prensa, minutos antes de que llegasen las ocho de la tarde, la hora de reconocer el mérito a quién lo merece y de rendirse ante quienes están consiguiendo plantarle cara al virus que nos ataca. El presidente del gobierno habla de los sanitarios, pero la realidad es que ni Pedro Sánchez ni ningun otro político debería de tener la poca vergüenza de incluirles en sus discursos para lograr el aplauso fácil, porque esos aplausos valen oro y solo se los merezcen las personas que se están jugando la salud por el resto.