Hace ya ocho años que Steve Jobs dio en la universidad de Stanford uno de sus mejores discursos. Este estuvo dividido en tres historias, todas enfocadas a tratar de explicar su forma de ver la vida, de definir cómo funciona la mente de un genio.
El factor principal del éxito de los productos de Apple siempre ha sido la
belleza que contiene sus productos, y el que fue su fundador demostró que esto
se aplicaba también a sus palabras.
Como ya he dicho Steve Jobs contó tres historias, pero este artículo se
centrará en la primera y en la última: La primera sobre inicios, el de su vida
y el de su trabajo; y la última sobre la motivación que nos debería de aportar
la muerte.
No decepciones a mamá
La madre biológica de Steve Jobs era una madre soltera que se vio obligada a
darle en adopción. Los padres adoptivos no tenían estudios universitarios y eso
provocaba rechazo en su madre, pero acabó accediendo con la promesa de los
nuevos padres de que Steve Jobs iría a la universidad.
Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos, pero para saber qué es
lo mejor para alguien tienes que conocerlo, y cuando entregas a un bebé de
menos de un año desde luego que no llegas a entender sus inquietudes y deseos.
El resultado fue que Steve tardó menos de un curso en darse cuenta de que
ese no era su sitio, porque como él dice, cuando encuentras lo que quieres lo
sabes, y él no lo sentía así.
“Así que decidí dejarlo y confiar en que las cosas saldrían bien”. Así lo
dice él, así de sencillo. Puede parecer estúpido y temerario, pero en realidad
es muy sensato y valiente. Consiste en no conformarse, en confiar en tu
capacidad y saber que cuando encuentres eso que quieres hacer vas a esforzarte
y a trabajar tanto que vas a ser el mejor, cueste lo que cueste.
Por lo que decidió empezar a ir a unos cursos de caligrafía, algo que, si bien no tenía aparente aplicación práctica para su vida, como el mismo confiesa, le fascinaba. Pero en la vida, que unas veces es muy corta y otras muy larga, todo vuelve, y estos
conocimientos fueron vitales para diseñar el primer ordenador Macintosh,
creando su esencia y lo que marcaba la diferencia respecto a cualquier otro
producto del mercado: tipografías bellas.
Desde luego la utilidad a largo plazo es incuestionable y Steve la reconoce,
pero a corto plazo también tuvo mucha importancia. El ser humano necesita
trabajar para sentirse realizado, y cuando más vacío se sentía Steve encontró
una temática que le llenaba, que le permitía desarrollar un trabajo que amaba.
La moraleja de esta historia la aclara el propio Steve: “No puedes conectar
los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tendrán que
confiar en que los punto se conectarán alguna vez en el futuro.” La realidad es
que para unir esos puntos necesitas buscar que es lo que te llena hacer, porque
da igual a donde llegues, si en el camino que has recorrido no has seguido tu
instinto y tus gustos nunca habrá merecido la pena. No te preocupes de que cada
logro te lleve al éxito, porque es algo que nunca vas a saber, preocúpate de
que cada logro, aunque no te lleve al éxito, haya merecido la pena.
“La muerte sólo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.” (André Malraux)
En la tercera historia Steve Jobs habla de la muerte y de lo necesaria que
es para la vida. Su importancia se divide en dos motivos: Lo ridiculiza todo y
limita nuestro tiempo.
No hay nada peor que la muerte, de hecho, no hay nada malo comparado con la
muerte. Steve nos invita a que aprovechemos esto, el orgullo, la vergüenza, el
miedo al ridículo o al fracaso, todo es una tontería al lado de la muerte. Y la
realidad es que todo es inevitable, alguna vez vamos a renunciar a nuestro
orgullo, a pasar vergüenza o a hacer el ridículo, algún día vamos a morir.
Pero lo importante es el motivo, no es lo mismo tragarte tu orgullo para
pedirle perdón a tu pareja que hacerlo para pedir que te readmitan en un
trabajo que ni siquiera gusta, no es lo mismo morir tras una vida plena que
morir tras haber sido infeliz porque no te atreviste a arriesgar, simplemente intenta que cuando lo pases mal sea por un bien y nunca por nada.
El otro factor de su utilidad es incluso más importante, si cuando tenemos que hacer algo para el martes lo dejamos para el lunes que no haríamos si tuviésemos
la eternidad. El saber que esto se acaba, que en algún momento será demasiado
tarde para cualquier cosa nos activa, nos hace disfrutar, nos motiva
a buscar desafíos, a mejorar. La muerte no es un castigo, la vida es un regalo.
Por todo esto tenemos que preocuparnos por vivir nuestra vida, no la de
otros. “No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahogue su propia
voz interior” Así lo expresa Steve Jobs, invitando a que se haga lo mismo que
hizo él, que no dejó que lo que había condicionado su adopción condicionase
también sus decisiones.
Finaliza su discurso con un mensaje claro, fomentando que tengamos el coraje
de seguir nuestra intuición y nuestro corazón, porque de alguna forma ellos ya
saben lo que queremos ser, lo que tenemos que ser.
Además, destaca una frase que leyó en el último número de una publicación
llamada «Catálogo de la Tierra»: Sigue hambriento. Sigue alocado.
Y Steve afirma que eso es lo que le desea a todo el mundo, que no se
detenga, que siga buscando mejorar y que lo haga con su estilo, plasmando su
marca personal. Por lo que ya saben, sigan hambrientos, sigan alocados.