Javier Castellano Garrido es un periodista que trabaja actualmente como director de comunicación de Gilmar. Además, ha desempeñado el puesto de jefe de prensa en el ayuntamiento de Boadilla y en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda.

Precisamente por haber ejercido estos dos últimos trabajos Javier es un muy buen reflejo en el que mirarse a la hora de resolver las crisis que sufren las empresas desde un punto de vista comunicativo.
Primero, en el ayuntamiento de Boadilla Javier vivió una situación que como el mismo afirma se veía que iba a acabar mal desde el principio. El que en aquella era el alcalde se dedicó a delinquir y a actuar de manera corrupta. Esto pone entre la espada y la pared al jefe de prensa, que tiene que achicar agua como puede por las críticas que recibía (y con razón) la gestión del presidente; y también debe de informar de las ilegalidades que se están produciendo en el ayuntamiento. Finalmente Javier de esta experiencia extrae una conclusión: Siempre tienes que vender lo mejor de tu empresa de cara al público, y si en tu empresa no hay nada bueno tienes que forzar a que lo haya, pero si llega un momento en el que ni si quiera tú crees en lo que estás trabajando tienes la obligación moral y razonable de abandonar el barco, porque te estas jugando tu reputación y tu credibilidad por culpa de alguien que está remando en su propia dirección.
La segunda experiencia de Javier es todo lo contrario, el Hospital Puerta de Hierro se estaba viendo muy perjudicado por la prensa, especialmente por El País. Pero cuando él llegó se dio cuenta de que todo lo que se contaba era falso, que esa institución tenía a profesionales de verdad, y qué teniendo ese gran material, ese gran capital humano, tenía que darlo a conocer. Solo con conocer a los médico se dio cuenta de que muchos de ellos estaban llevando a cabo grandes proyectos, que se quedaban muchas horas más de las que les correspondía para investigar, para practicar y para mejorar, y eso se debía de hacer público.
El propio Javier reconoce que hoy en día algunos médicos de los que trabajaron con él le siguen dando las gracias por el trabajo que hizo allí.
La conclusión que sacamos de estas experiencias es que cuando hablamos de nuestra empresa queremos transmitir una imagen siempre, si la empresa internamente funciona bien es mucho más sencillo mostrarse a la prensa, pero cuando una institución tiene luces y sombras el papel del jefe de prensa es precisamente sacar a relucir los puntos fuertes y que no se les preste atención a los aspectos negativos.
Javier afirmaba que ser un periodista que ejerce de jefe de prensa es una gran ventaja porque sabes lo que el medio quiere, sabes cómo publican, que titular les gusta y sabes crear los informes para que el redactor lo vea y diga perfecto, copie y pegue y se publique. Ese es el verdadero objetivo, que la información que se proporciona se publique tal cual, cuando esto sucede sabes que lo has clavado y que la gente va a leer lo que tú quieres que se lea, y ahí ya tienes toda la ventaja.